Navidad en Alcossebre

La Navidad son unas fechas mágicas, llenas de significado y nostalgia, sobre todo para los pequeños de la casa, que esperan impacientes la llegada de Papa Noel o los Reyes Magos.

Recuerdo que durante mi infancia, la estrella luminosa que se encendía a la entrada de Alcossebre significaba la cuenta atrás para las fiestas y – por supuesto – que teníamos que portarnos bien si no queríamos que junto al Belén nos esperara un saco de carbón.

Para mi la Navidad en Alcossebre empezaba el día que iba con mi abuela a La Maya a comprar las cosas para hacer los pastissets de boniato. Mientras Pepe atendía y preparaba lo que le pedíamos, mi abuela charlaba con Paquita y se ponían al día de lo que pasaba en el pueblo. Mientras las escuchaba hablar, yo solo podía pensar con mucha ilusión: ¡ya esta aquí la Navidad!

En aquella época no teníamos todavía la costumbre de que viniese Papa Noel a visitarnos, por lo tanto el día de Nochebuena era importante sobre todo porque era cuando nos reuníamos toda familia y presumíamos de quién había sacado mejores notas, o estaba más alto.

Delante de la iglesia de San Cristóbal ponían un árbol de Navidad con luces que iluminaba la noche cuando nos acercábamos a la Misa del Gallo. Recibíamos juntos el año en casa y después de las uvas los mayores se iban a Kalymnos o Albatros porque en aquella época tampoco había mucho más adonde ir.

Como niños, inevitablemente el día más esperado era el 5 de enero, fecha en que los Reyes Magos llegaban en barco al Puerto Deportivo de Las Fuentes.Posiblemente la Cabalgata no fuera tan espectacular como yo la recuerdo, pero siempre recordaré aquellos días con todo el cariño del mundo. Intentar acercarte a los Reyes y que te tocasen la cara o te diesen la mano era lo mejor que te podía pasar y luego presumías diciendo “Yo soy amigo de Melchor” o “Gaspar me ha dado la mano” o “Baltasar me ha saludado” ¡Qué recuerdos! Cierro los ojos y me parece oír el barullo de la gente, los gritos de los niños saludando a Sus Majestades…

reyes Alcossebre

Íbamos todos hacia el pueblo detrás de los Reyes hasta llegar a la iglesia, donde nos esperaban para darnos un beso y hacerse una foto con nosotros. Luego los más afortunados eran llamados para recoger en persona los regalos que Melchor, Gaspar y Baltasar traían para ellos ¿Os imagináis la carita de los niños al oír su nombre? Es algo que no se puede describir, solo los que hemos tenido la suerte de vivir aquellas Navidades sabemos lo que representaba aquel día en nuestras vidas.

Después cenábamos y mi madre preparaba unos polvorones para sus Majestades – que siempre traían hambre – y por supuesto agua para los camellos, que también traían sed. 

Ahora que la madre soy yo, intento mantener estas bonitas costumbres porque sería una verdadera lástima perderlas. ¡Espero que vosotros disfrutéis también hoy con la llegada de Sus Majestades!

 

 

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Marisa dice:

    Todavia llegan los reyes al puerto de Alcocebre?

    1. Mariasa Hoy en día ya no llegan al puerto como antes en barco. Saludos

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